Y el aroma de las rosas

Me desborde por ti como una catarata,
como un impulso de agua sin contenedor ni remanso,
recordando…
El primer instante bajo las sabanas,
el primer segundo,
el primer centígrado de calor sobre tu piel.
 
La flor y el aroma de quién se siente amado, perseguido y asfixiado.
 
El eclipse se apodero de la razón,
se apodero de toda estrategia y de todo movimiento,
comprendo…
 
Para amarte no se necesita pensar,
no se necesitan cálculos matemáticos,
ni poses especiales, ni estrofas.
 

Dejarse llevar, simplemente llevar por el viento que me empuja desde el horizonte.
 
Nos encontramos y enamorarse fue un acto de magia
un instante donde se genera la vida y se saborea,
ahora…
 
Tu amor es el motor que me lleva a toda cima y a todo derrumbe
a todo planear y a toda prueba,
a todo festival y toda estación donde se espera
el canto y el vuelo de las aves, las flores recitando la historia que nos congrega.
 
Déjame quedarme en ti, en lo cotidiano y en lo extraordinario,
que no te borren mis labios, el rumor del tiempo, ni el dolor de mis defectos,
que no se apaguen las noches
que teñidas de la entrega se prolongan
se duermen entre suspiros y secretos…
 
marzo 2005

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