De horas muertas

Dolor y polvo
cenizas adornando las rosas,
alebrijes que pintan calles
dando tumbos al vacío.
 
Viento arrastrando tu cara a otro mundo
sepultando en el silencio tu voz como una daga,
en un cono de hielo tus palabras ya sin vida;
 
un horizonte perdido en el desierto,
la noche prolongada
un sabor amargo, una cadena insoportable.
 
La distancia,
tus manos dejandome caer, perdiendome;
muriendo la muerte a cada respiro
a cada latir,
viviendo ya en el insomnio,
en el fondo, en la humeda oscuridad.
 
Como un barquillo de papel, te vas de prisa en un rio de lagrimas,
en una luz llena de incertidumbre, da naufrgios y fantasmas,
de piel carcomida, de papel que vuela
directo de la nada.
 
Dolor y polvo,
cenizas adornando las rosas.
 
abril 1ro, 2009
 
 
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Una respuesta a De horas muertas

  1. claudia dijo:

    Comprendo el sentimiento de ésta poesía y aun así me gusta…..

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